José James en Villanos: un concierto que supo a poco

Texto: David Sanz Frías

@davidguitarrasanz

Fotos: Daniel Glückmann

@gluckjazz

 

A las ocho de la noche subía al escenario la banda de José James: O’Mitchell Henry a los teclados, Yves Fernandez al bajo y Jharis Yokley a la batería, que prepararon al público que asistía al primer pase de la noche en la Sala Villanos con la atmósfera neosoul que caracteriza al artista. El respetable esperaba al protagonista de la noche, que llegaba caminando entre el público vistiendo un oscuro sombrero de ala ancha.

José James se subió al escenario pasadas las 20:05, saludó con un gesto de victoria con sus dedos índice y corazón y se disculpó por el retraso. Por lo visto, necesitaba una medicina para dar el 100 % en el concierto que estaba empezando.

Atacaron ya los primeros temas del último disco en estudio del cantante, 1978, homenaje a la música del año en que nació. Sonaron “Let’s Get It”, “Isis & Osiris” y “Planet Nine”, con esa mezcla de soul y hip-hop que ha hecho famoso a José James y que ha atrapado a seguidores de varias generaciones. De tanto en tanto, el cantante hacía gala de su facilidad para emular con la voz el scratching de un DJ en un tocadiscos. Un efecto marca de la casa que asombra por su realismo.

Parecía que la banda iba a tocar el álbum al completo y en el mismo orden, pero no. La segunda parte del concierto repasó algún éxito pasado y también hubo tiempo para algunas versiones.

La banda que acompaña a José James merece un comentario aparte. La base rítmica, más que sólida, es impecable, con un bajo robusto que no se permite florituras, la potencia contenida de Jharis Yokley a la batería y la eficacia y el buen gusto de O’Mitchell Henry a las teclas. Un trío, en fin, que haría sonar bien a cualquiera, lo que demuestra la importancia que tiene para José James un sonido en directo perfecto.

Aquí cabe preguntarse si José James, que, al fin y al cabo, es la estrella de este espectáculo, estuvo a la altura de estos musicazos que le acompañan. Hay que señalar, en todo caso, que parecía que el cantante no estaba al cien por cien, por mucho que prometiera darlo todo al comienzo del concierto. Quizá estuviera resfriado. O cansado de tanto viaje debido a la gira. En todo caso, por la razón que fuera, parecía contenerse con la voz, con miedo a desafinar o a no llegar a la nota si forzaba la máquina.

Volviendo a los temas presentados, el sonido se acercó al disco-funk con “Planet Nine”, con James alentando al público a bailar a ritmo de las persistentes líneas de bajo de la canción, con ecos de Michael Jackson y de la tradición del disco de los setenta. Y así llegamos a la mitad del concierto, que José James aprovechó para avisar de que iba a estar firmando discos después de la actuación. En una época en la que cada vez se venden menos discos, los que tienen la firma del artista tienen mucho valor.

Sonaron en la segunda parte del concierto “Place of Worship”, una canción que compuso en colaboración con la cantante brasileña radicada en São Paulo, Xênia França, y que dedicó al saxofonista recientemente fallecido Casey Benjamin.

Fue entonces cuando los aficionados al jazz tuvieron su momento más dulce, con la banda improvisando, sin José James, y pasando de los sonidos más clásicos al latin para cerrar con un espectacular solo de batería de Jharis Yokley, que esta vez sí se desató. ¡Y de qué manera!

Cerraron el concierto con versiones de artistas que le han influido: “IsThis Love?” de Bob Marley y “Ain’t No Sunshine” de Bill Withers, versiones con mucho respeto al original y, al mismo tiempo, llevadas a su propio estilo.

Y así llegamos al final de un concierto que duró, aproximadamente, una hora (James avisó que prefería no bajar del escenario para esperar a que el público pidiera un bis y, en cambio, aprovechar ese tiempo para ofrecer música). Se abre aquí un debate sobre los cada vez más frecuentes conciertos con dos pases: ¿merece la pena un concierto de una hora?, ¿no sería mejor un solo concierto de mayor duración en el que el artista o el grupo lo diera todo sin reservar fuerzas para el segundo pase? (Por lo visto, el segundo pase duró algo más de una hora.) ¿Tú qué opinas? Os leemos en los comentarios.

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1 comentario en «José James en Villanos: un concierto que supo a poco»

  1. Claramente, para este tipo de conciertos, una hora sabe a muy poco. Pero hay que hacer caja, supongo … Muy buena crónica, por cierto.

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